
Por Amn, por la luz y el bosque [Sale al escenario con el laúd en la mano. Inclina la cabeza ante el público y el jurado, y comienza con una melodía solemne. Su voz crece poco a poco, llenando la sala.] Bajo el sol de nuestras tierras, bajo estrellas sobre el mar, hay mil manos que nos cuidan, mil promesas que guardar. Quien defiende nuestras calles, quien nos trae prosperidad, quien protege nuestros sueños merece honor y gratitud. [La melodía gana fuerza. Adrie levanta la mirada hacia los asistentes.] ¡Que resuenen las voces, que despierte la ciudad! ¡Por los dioses que nos guían, por la fuerza y la verdad! Por Amn y sus gentes, por su historia y su valor, ¡que la luz nunca abandone a quien protege nuestro hogar! Por la Guardia que vigila cuando duerme la ciudad, por quien vela nuestras puertas y mantiene la seguridad. Por Waukeen, que abre caminos al esfuerzo y al comercio, que prospere nuestra tierra sin que el oro tenga precio. Por Ilmater, que sostiene al que sufre en soledad, y al hospicio, que da abrigo, esperanza y dignidad. Quien alivia una tristeza, quien comparte el dolor, hace grande lo pequeño cuando actúa con amor. Por Selûne, luz de plata que nos guía en la oscuridad, por la luna que acompaña al que ha perdido su hogar. Y por Lathander, que amanezca cada día una esperanza; por Tyr, que pese la justicia; por Torm, fuerza y confianza. [Hace una pausa breve. Las notas se vuelven más cálidas, casi como una danza.] Por Sune, belleza viva que hace al corazón cantar, por Liira, diosa alegre que nos enseña a celebrar. Que no falten los amores, ni la risa, ni el cantar, pues una vida sin alegría no es vida que disfrutar. Y por quienes entre las ramas se han jurado proteger cada arroyo, cada criatura, cada árbol que ha de crecer. ¡Por el Enclave Esmeralda, sus guardianes y su honor, que defienden cuanto vive con coraje y con amor! ¡Que resuenen las voces, que despierte la ciudad! ¡Por los dioses que nos guían, por la fuerza y la verdad! Por Amn y sus gentes, por su historia y su valor, ¡que la luz nunca abandone a quien protege nuestro hogar! [Comienza a tocar con mayor energía. Su voz se proyecta hacia el fondo de la sala.] Que la Guardia sea firme, que la justicia dé su fruto, que el comercio traiga vida y que el miedo quede mudo. Que la luna vele el sueño, que el alba traiga calor, que la música nos una y que florezca el amor. Que los bosques sigan verdes, que las fuentes den su agua, que la paz encuentre sitio donde antes reinó la espada. Que los dioses oigan juntos nuestras voces al alzar: ¡no hay tesoro más preciado que un hogar que preservar! [Eleva el laúd y deja que la melodía alcance su punto más alto] ¡Por la Guardia, por los dioses, por la vida y la canción! ¡Por la luna, por el alba, por la ley y el corazón! ¡Por Waukeen, por Sune y Liira, por la tierra y su esplendor! ¡Por los nuestros, por Amn entero… y por un mundo mejor! [El último acorde resuena con fuerza. Adrie deja que se desvanezca, lleva una mano al pecho e inclina la cabeza ante el público.] Que cada cual encuentre su luz, y que nunca nos falten motivos para cantar. Muchas gracias. Luz y Senda.

