
Esa preciosa chica cordobesa con los ojos café a bailar me saca. Este peso pesado con la flaca de fabulosas curvas, vampiresa. Tenía el labio de color de fresa, de camuflaje un mono que destaca y yo con una sed que no se aplaca con esta envergadura tan aviesa. De pronto la noté tan timorata que me dio risa al ver que tuvo miedo y comenzó a temblar con la bachata. Soy genial como el vate de Quevedo que se quita la gorra y la corbata como un torero cuando sale al ruedo.
Comments are disabled on this song
