
Tras hacer un estudio minucioso de la rubia del tanga que ajustado lucía un pantalón vaquero, inmaculado, en su incólume pompis voluptuoso. Delgada con su cuerpo tan fibroso, su seno de volumen perfilado y el punto de su ombligo dibujado me vuelven distraído y revoltoso. Con esos ojos verdes, poderosa, en la feria bailando de Antequera parece una serpiente venenosa. Es un milagro de la primavera, esa cara que tiene tan preciosa, anoche me sedujo a la primera.
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