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HASTA AQUÍ LLEGASTE, MIGUEL

V6

🎵 HASTA AQUÍ LLEGASTE, MIGUEL [Intro — hablado] Ay, Miguelito… ¡Cómo son las cosas del amor! Cuando uno está enamorado, ¡promete hasta lo imposible! Y después… ¡vienen las consecuencias! Y oigan el consejo de Don Willard: Antes de que se tatúen, piénsenlo muy bien… porque el amor puede acabarse, ¡pero el tatuaje puede quedarse para siempre en la piel! ¡Ay, hombe! ¡Vámonos! [Verso 1 — cantado] Una muchacha de veintiún años estaba enamorada, de un tal Miguel que la tenía ilusionada. Y él le preguntó con mucha emoción: “¿Cuánto me amas, dime de corazón?” Ella le respondió sin pensarlo siquiera: “¡Te quiero tanto que seré tu compañera! Me voy a tatuar tu nombre en mi cadera, para que seas mío para siempre, Miguel.” Corrió donde el hombre de la aguja, con dos corazones y una flor muy linda, y en una de sus caderas quedó escrito aquel querer: “PARA SIEMPRE, MIGUEL.” [Verso 2 — cantado] Pasaron los meses y el tal Miguel se perdió, nadie supo nunca para dónde salió. Ella se miraba y decía preocupada: “¡Ay, Dios mío, qué embarrada!” “¿Ahora qué hago con este condenado? ¡Si el hombre se fue y su nombre quedó tatuado en mi cadera! ¡Qué gran equivocación la que cometí yo! Porque yo misma mandé escribir, en ella: ¡PARA SIEMPRE, MIGUEL!” Y regresó donde el tatuador con desesperación. “¡Maestro, maestro, venga, ayúdeme por favor! ¡Quiero borrarme este amor!” Y el tatuador le dijo muy tranquilo: “Mijita, ese tatuaje se queda ahí… ¡porque usted pidió que fuera para siempre, Miguel!” [Coro — cantado] ¡Hasta aquí llegaste, Miguel! ¡Hasta aquí llegaste, Miguel! Uno se va y otro viene, pero el tatuaje se queda en la piel. Antes de tatuarte, piénsalo bien, que el amor de hoy mañana puede desaparecer. El novio se marcha, se pierde también, pero lo que está tatuado se queda para siempre en la piel. [Verso 3 — cantado] La muchacha se puso furiosa, casi se vuelve loca de tan nerviosa: “¡Pues si Miguel murió para mí, entonces que quede enterrado aquí!” Volvió donde el tatuador y le dijo: “¡Póngale una lápida a ese bandido!” Y entre flores, cruces, calaveras y adornos, quedó Don Miguel descansando entre los recuerdos. En la otra cadera quedó escrito: “DESCANSA EN PAZ, DON MIGUEL.” Y ella respiró con satisfacción: “¡Ahora sí terminó esta relación!” [Verso 4 — cantado] Después llegó Darío, otro pretendiente, un hombre cariñoso, elegante, decente y fiel. Miró el tatuaje y preguntó sorprendido: “¿Y ese Miguel quién es?” Ella respondió: “¡Un difunto, mi amor! Un difunto que llevo en el corazón. Pero no te preocupes, mi amor, que ese hombre ya está descansando en paz.” Pero el nuevo novio le dijo preocupado: “Pues ese difunto me tiene disgustado. Cada vez que veo tu cadera y te voy a besar, ¡ese Miguel y sus calaveras me quedan mirando y hasta parece que se ríen de mí!” “¡Ay, Dios mío! ¡Otra vez me metí en un problema por ese sinvergüenza de Miguel!” [Verso 5 — cantado] Desesperada corrió donde un cirujano: “¡Doctorcito, doctorcito, por favor, sáqueme a ese fulano de mi piel!” El doctor miró, revisó y contestó: “Lo siento mucho, señorita, pero no hay suficiente piel para hacerle la exhumación a Don Miguel.” Ella pegó un grito: “¡No puede ser! ¡No puede ser!” “¡¿Y ahora qué diablos voy a hacer?! ¡Me voy a quedar sin un querer por culpa de ese fulano Miguel!” Pero de repente se le iluminó el cerebro: “¡Ya sé lo que voy a hacer! ¡Al tatuador regresaré!” [Remate final — cantado] Llegó donde el tatuador: “Maestro, necesito otro trabajo.” Y el tatuador le preguntó: “¿Quieres que ponga otro Miguel?” “¡No, no! ¡Dios me libre! Esta vez quiero que quede clarito.” Y le señaló el espacio entre una cadera y la otra: “Póngamelo aquí, en el puro centro.” El tatuador preguntó: “¿Y qué le escribimos?” Y ella gritó: ¡HASTA AQUÍ LLEGASTE, MIGUEL! [Final — cantado] ¡Ay, Miguel! ¡Hasta aquí llegaste, Miguel! Te fuiste de mi vida, pero quedaste bien abajo sepultado… ¡DON MIGUEL! Esta ya incorpora el detalle fundamental de las dos caderas y el centro, que es lo que prepara el gran remate final. 😂