
Hoy he vuelto a tu casa después de tantos años a buscar mi sonrisa donde yo la dejara; y he entrado con la llave que dejabas guardada bajo la alfombra mustia de la puerta de entrada. Y abriendo la ventana desde la que mirabas cuando, adiós, le decía a tu triste mirada, he invitado a pasar a la luz de la mañana para buscar la risa, que me dejé olvidada. Pensé que habías vuelto, pero he visto las sábanas con el polvo, cubriendo los muebles de tu casa, que dicen que aún no has vuelto de tu viaje a la nada. Y me siento a esperarte, en tu lado de la cama, recordando tus labios besándome la cara, anhelando que vuelvas, aunque no digas nada. Y comienzo a escribirte: "No encuentro mi sonrisa..." a la espera de que un día, tú leas mi carta.

