


Gabo De Rose no hace música para las prisas. Desde la calma de las montañas de Tepoztlán, su propuesta nace de una necesidad muy simple: apagar el ruido de la ciudad y volver a respirar. Con una guitarra de madera y letras que se sienten como una plática honesta de madrugada, Gabo construye refugios sonoros para los que están cansados de la rutina y el estrés diario. Su música es ese respiro que tu cabeza suplica cuando todo va demasiado rápido. A veces, la mayor revolución es simplemente sentarte, soltar el mundo un rato y darle play. Bienvenido al viaje.